Los compresores de la Serie MVCP son compresores de rotores de uña: dos rotores con perfil de uña giran de forma sincronizada y en sentido inverso dentro del cuerpo, sin contacto entre sí ni con el cuerpo y sin aceite en la cámara de bombeo. El sellado se logra gracias a la holgura mínima y precisa entre los rotores, y la sincronización se asegura mediante un sistema de engranajes exterior. La misma tecnología, según su conexión al proceso, se comercializa como bomba de vacío (nuestra serie MVC) o como compresor.
La Serie MVCP es una gama refrigerada por aire, de accionamiento directo y de funcionamiento totalmente en seco. Al no existir contacto ni fricción interna, el consumo energético es notablemente inferior al de otras tecnologías: nuestros compresores de uña pueden reducir los costes operativos hasta en un 50 % respecto a soluciones convencionales. La ausencia de aceite en la cámara garantiza un aire comprimido totalmente limpio, idóneo para procesos que no admiten contaminación, y el bajo desgaste interno se traduce en una vida útil muy larga y en un mantenimiento reducido.
La serie abarca un amplio rango de prestaciones, con caudales nominales desde 56 hasta 600 m³/h, presiones de trabajo de hasta 2,2 bar y potencias de 3 a 36 kW. Consulte a continuación la relación completa de modelos para encontrar la configuración que mejor se adapta a su proceso.
Los dos rotores con perfil de uña giran en sentido inverso, sincronizados por el sistema de engranajes exterior. El perfil de los rotores genera un volumen creciente en el lado de la admisión, aspirando el aire atmosférico hacia el interior de la cámara sin ningún contacto entre las piezas.
La rotación continúa y los perfiles de uña cierran el volumen de aire aspirado, aislándolo completamente entre los dos rotores y las paredes del cuerpo. El aire es transportado hacia el lado de descarga sin experimentar todavía una reducción de volumen apreciable.
El volumen atrapado empieza a reducirse gradualmente al avanzar la rotación, comprimiendo el aire dentro de la propia cámara hasta la presión de trabajo. Esta compresión interna es la clave de la alta eficiencia energética de la tecnología de uña, ya que no requiere aportes externos ni desperdicio de energía por fricción.
El aire ya comprimido alcanza el orificio de descarga y es entregado al proceso, totalmente exento de aceite y a la presión de trabajo. Los rotores continúan girando, dispuestos a iniciar un nuevo ciclo de aspiración, aislamiento, compresión y descarga sin interrupción.