Bombas de vácuo lubrificadas de dupla etapa

Las bombas de paletas rotativas lubricadas bietapa son una evolución de la tecnología de paletas lubricadas convencional, diseñadas para alcanzar niveles de vacío fino. La doble etapa de compresión permite obtener vacíos del orden de 10⁻³ mbar, una mejora de aproximadamente dos órdenes de magnitud respecto a las versiones monoetapa, lo que las hace especialmente indicadas para laboratorio, química analítica y aplicaciones industriales que requieren un vacío profundo.

Aplicaciones de las bombas de paletas rotativas lubricadas bietapa

Solución óptima Solución posible dependiendo del proceso
Aplicaciones / Tecnología MVD MV MVS-V MVC MVCP MVS-P MVS-VP MVR MVF
Envasado y alimentaria
Laboratorio y científico
Industria pesada y metalurgia
CNC, madera y artes gráficas
Medio ambiente y transporte
Petróleo y gas
Médico y hospitalario
Semiconductores y recubrimientos

MVD: Bombas de paletas rotativas lubricadas bietapa

MV: Bombas de paletas rotativas lubricadas

MVS-V: Bombas de paletas rotativas en seco

MVC: Bombas de vacío de uña (claw)

MVCP: Compresores de uña (claw)

MVS-P: Compresores de paletas rotativas en seco

MVS-VP: Bombas mixtas de paletas rotativas en seco (vacío y presión)

MVR: Bombas Roots booster (de vacío)

MVF: Bombas de vacío de diafragma

Ventajas de nuestras bombas de paletas lubricadas bietapa

  • Vacío final significativamente más profundo que las versiones monoetapa (≈ 2 órdenes de magnitud)
  • Válvula gas-ballast para el bombeo de vapores condensables sin degradar el aceite
  • Apta para aplicaciones de vacío fino y procesos científicos exigentes
  • Construcción robusta, lubricación en circuito cerrado y larga vida útil, como en las versiones monoetapa
Más ventajas de nuestra serie MVD

Preguntas frecuentes

Es una bomba de vacío de desplazamiento positivo en la que el gas pasa por dos cámaras de compresión en serie en lugar de una sola. Mecánicamente es la misma máquina que una bomba lubricada de una etapa —rotor con paletas deslizantes y película de aceite que sella el conjunto—, pero la doble compresión le permite alcanzar niveles de vacío mucho más profundos, del orden de 10⁻³ mbar.

La diferencia principal es el nivel de vacío final: una bomba de una etapa alcanza alrededor de 0,1 mbar, mientras que una bietapa llega a 10⁻³ mbar, aproximadamente dos órdenes de magnitud más profundo. Las bietapa suelen incorporar además válvula gas-ballast de serie, esencial para bombear vapores condensables sin degradar el aceite. En cambio, las de una etapa cubren un rango de caudal mucho mayor (hasta 3.000 m³/h frente a las pocas decenas de m³/h de las bietapa) y son la opción habitual en procesos industriales que no requieren vacío fino.

Depende del nivel de vacío que requiera su proceso. Si necesita vacío de proceso industrial estándar (por encima de aproximadamente 0,5 mbar), una bomba de una etapa es más rentable y suficiente. Si su proceso requiere vacío fino (por debajo de 10⁻¹ mbar) —como laboratorio analítico, química, liofilización, espectrometría o deposición— la bietapa es la opción adecuada. Como regla práctica: si su proceso menciona vacíos del orden de 10⁻² mbar o más profundos, necesita bietapa.

No. La doble etapa de compresión solo aporta su ventaja real con el sellado por película de aceite; sin aceite, el sellado entre etapas no sería suficiente para alcanzar el vacío fino que justifica una bietapa. Cuando un proceso requiere vacío fino sin contaminación por aceite, se recurre a otras tecnologías —bombas de tornillo, scroll, turbomoleculares o un grupo booster + primaria seca— en lugar de a una bietapa seca.

La válvula gas-ballast inyecta una pequeña cantidad de aire ambiente en la segunda etapa de compresión y sirve para bombear vapores condensables (especialmente vapor de agua, pero también disolventes) sin que se condensen dentro del aceite y lo degraden. Con la válvula abierta se protege el aceite a costa de un vacío final algo menos profundo (3×10⁻² mbar en lugar de 4×10⁻³ mbar); con la válvula cerrada se alcanza el vacío máximo. Es una característica esencial en laboratorio químico, liofilización, secado al vacío y procesos con humedad.

El coste operativo de aceite es prácticamente negligible respecto a otros costes como el energético o el de mantenimiento, que en nuestras bombas son muy bajos. El aceite recircula en circuito cerrado dentro de la bomba y la pérdida real es mínima (por debajo del 1% del volumen del cárter) gracias al separador integrado que recupera la mayoría de partículas antes del escape.

No, si la bomba está bien mantenida (y el mantenimiento de nuestras bombas es mínimo). El separador (deslubricador) integrado retiene más del 99% de las partículas de aceite antes de que el gas se expulse a la atmósfera. La niebla residual es prácticamente invisible y no compromete la calidad del aire en un laboratorio o nave industrial bien ventilados.

Como ocurre con la versión de una etapa, es una de las tecnologías de vacío con mayor vida útil contrastada del mercado: con un mantenimiento regular (cambios de aceite y de filtros según el plan preventivo) una bomba bietapa de Marpa Vacuum supera fácilmente las 30.000 horas de funcionamiento. La gestión correcta de los vapores condensables mediante la válvula gas-ballast es clave para mantener esta longevidad en aplicaciones químicas o de laboratorio.

Para procesos que requieren vacío fino: laboratorios analíticos, química, investigación, liofilización, espectrometría de masas, análisis de gases, deposición física y química de vapor (PVD/CVD), secado al vacío de productos sensibles y otros procesos científicos e industriales avanzados.